En un mundo donde la presión por alcanzar estándares de belleza inalcanzables es abrumadora, surge una luz de esperanza: los movimientos de Body Positive y Body Neutrality. Estas corrientes, aunque diferentes, comparten un objetivo común: liberar a las personas, especialmente a las mujeres, de la tiranía de los ideales corporales impuestos por la sociedad.
Antecedentes
La positividad corporal es en gran medida un movimiento social que desafía a las personas a cuestionar el concepto de belleza y salud, especialmente en relación con el cuerpo y su apariencia.
Se opone a la humillación corporal, a los estándares de belleza poco realistas, a la cultura de la dieta y a los ideales corporales, y defiende que tu autoestima y tu valor interior no deberían estar ligados a lucir de cierta manera.
En la misma línea, la positividad corporal te anima a amar, adorar y sentirte empoderado en tu cuerpo sin importar su apariencia o cualquier limitación física que puedas tener.
Pero el movimiento tiene sus críticos. Algunos dicen que puede llevar a una "positividad tóxica", donde es irreal amar o adorar el cuerpo incondicionalmente en todo momento. También podría hacerte ocultar o reprimir tus verdaderos sentimientos. Si no te sientes así, podrías ponerte en una posición en la que culpes a tu "mentalidad negativa".
La neutralidad corporal, por otro lado, no significa que no debas preocuparte ni amar cómo se ve o se siente tu cuerpo. Al contrario, se sitúa entre el autodesprecio y el amor propio.
Te brinda una plantilla para rechazar etiquetas de cualquier tipo y simplemente aceptar y respetar tu cuerpo por lo que hace para satisfacer física y emocionalmente tus necesidades diarias.
Ser neutral con respecto a tu cuerpo también te da la oportunidad y el espacio mental para desconectar del caos mental. Esto podría permitirte profundizar y preguntarte qué impulsa tus ideales sobre la imagen corporal o la autoestima.
Pero los críticos señalan que es posible que el enfoque de neutralidad corporal también conduzca a una imagen corporal o un diálogo interno más negativo, o a suprimir tus verdaderos sentimientos internos sobre tu cuerpo, especialmente si estás haciendo el esfuerzo de "tolerar" tu cuerpo.
¿Pero, son iguales las tendencias body neutrality y body positive?
Hay una diferencia entre estos conceptos, aunque ambos apuntan a una mentalidad que desafía los estándares de belleza tradicionales.
La positividad corporal es un movimiento que te anima a amar y sentirte bien con tu cuerpo, sin importar su tamaño o apariencia. La positividad corporal enfatiza la idea de que todas las personas son hermosas.
Sin embargo, muchos lo han cuestionado señalando que esta mentalidad crea nuevos estándares de belleza ya que su concepto todavía se centra en la adoración al físico.
Por otro lado, el movimiento de neutralidad corporal ofrece un enfoque más realista al reconocer que habrá días en los que no ames tu cuerpo, lo cual está bien. Su objetivo es ayudar a las personas a evitar valorarse por su belleza.
La neutralidad corporal es una perspectiva que no pone etiquetas, se centra en “cómo te sientes” en lugar de “cómo te ves” y se aleja de los estándares de belleza ignorándolos.
Ambos movimientos están en contra de los patrones de belleza, favorecen la diversidad corporal y pretenden liberar de la exposición de estereotipos, impulsados más que todo por las redes sociales. No obstante, hay diferencias marcadas entre las tendencias.
La revista Body Image indica que la positividad corporal desafía los estándares de hermosura poco realistas presentes en los medios de comunicación, a través de la promoción y la aceptación de distintos tamaños y apariencias corporales.
El detalle está en que la corriente se enfoca en aceptar siempre y por encima de todo las virtudes y defectos. En cambio, el concepto de la neutralidad, en lugar de obligar a amar la apariencia, hace las paces con el cuerpo, reseña un artículo en The Guardian.
Es importante que la persona esté clara en que el físico no debe influir en sus sentimientos y que no siempre hay que querer lo que desagrada.
Mientras que el Body Positive celebra la belleza en todas sus formas, el Body Neutrality promueve una visión neutral del cuerpo. La idea es aceptar y valorar el cuerpo como una parte integral de nuestra existencia, sin enfocar la atención en lo físico.
La elección entre Body Positive y Body Neutrality no es una competencia, sino una cuestión de encontrar lo que más resuene con nuestra personalidad y necesidades emocionales. Si te sientes más alineada con el Body Neutrality, comienza preguntándote cómo tu cuerpo te ayuda en tu vida diaria y por qué le quieres agradecer. Si el Body Positive es tu camino, celebra lo que hace a tu cuerpo hermoso y cómo el amor propio enriquece tu vida.
Ambos movimientos nos recuerdan que el viaje hacia el amor propio es único y personal. Ya sea que elijas celebrar tu belleza o apreciar tu cuerpo por lo que te permite hacer, lo importante es encontrar una relación con tu cuerpo que te haga sentir plena y en paz contigo misma.
Recordemos que el body neutrality en lugar de centrarse en cómo se ve el cuerpo, se enfoca en cómo se siente durante las tareas cotidianas y la actividad física, ya que este:
- Es un enfoque transformador en la manera en que abordamos el ejercicio.
- Invita a disfrutar del movimiento por sí mismo, enfocado en la experiencia en lugar de la apariencia.
- Busca que se escuchen las necesidades únicas de nuestro cuerpo.
Tengamos en cuenta que el amor propio y la aceptación corporal son prácticas diarias que requieren paciencia y compasión. En un mundo que constantemente nos dicta cómo deberíamos lucir, los movimientos de Body Positive y Body Neutrality nos ofrecen caminos alternativos para cultivar una relación saludable y amorosa con nuestros cuerpos. La elección está en nuestras manos: ¿celebraremos nuestra belleza única o valoraremos nuestro cuerpo por todo lo que nos permite hacer? La respuesta, como siempre, reside en lo que nos haga sentir más auténticas y felices.
Desde sus trincheras, estas dos maneras de inclusión abordan la tolerancia.
Críticas al body positive
El mensaje de positividad corporal está destinado a ayudar a las personas a sentirse mejor consigo mismas, no está exento de problemas y críticas.
El body positive nació, por un lado, con el objetivo de transmitir el mensaje de que todos los cuerpos merecen cuidado y respeto, independientemente de los estándares de belleza impuestos. Por otro lado, con la finalidad de fomentar la aceptación de la propia imagen corporal tal y como es. Tengamos en cuenta que no todas las mujeres fueron favorecidas por la lotería genética como para aspirar a ser una hermosa ‘Cheerleader’ no obstante, todas, sin excepción, nacen con una belleza particular y específica, en mayor o menor grado, pero con la gracia que caracteriza a la figura femenina, y que es lo que aboga respetar el body positive.
A pesar de su propósito aceptable, una de las críticas que se le hacen a esta corriente es que se enfoque en la estética, ya que se corre el riesgo de seguir alimentando la preocupación por el aspecto físico. Justo para alejarse de la visión del cuerpo como un mero objeto estético nació el body neutrality.
Los defensores del body neutrality pretenden descentralizar el cuerpo y el papel que juega la belleza estética en nuestra sociedad. El concepto básico es que considerar el cuerpo de forma neutra ayuda a reducir los esfuerzos para intentar cambiarlo, y podemos dirigir la atención hacia otras cosas en las que basar la autoestima.
La hipótesis de los defensores del body neutrality (sobre la que todavía se han realizado pocos estudios empíricos) es que considerar el cuerpo como neutral podría disminuir la preocupación por la propia imagen, por recurrir a dietas restrictivas y por tanto en la incidencia de los trastornos alimentarios.
Por ejemplo, un problema es la idea de que la positividad corporal implica que las personas deben hacer lo que crean que necesitan para sentirse positivas acerca de cómo se ven. Desafortunadamente, los mensajes populares con los que somos bombardeadas incluyen la idea de que las personas más delgadas y que están en forma son más felices, más saludables y más hermosas. Esta idealización de la delgadez puede contribuir a que algunas personas realicen acciones poco saludables, como las dietas extremas o el ejercicio físico extremo, con el pretexto de sentir que son body positive.
Simplemente decirle a la gente que se acepte a sí misma cuando al mismo tiempo seguimos recibiendo una avalancha continua de imágenes que promueven el ideal delgado puede ser perjudicial. Ignorar y resistir frente al ideal de belleza dominante es una quimera: por una parte, nos dicen que tenemos «fallos» en nuestro cuerpo, mientras que por otra se nos exige que seamos positivas con él. Esta «exigencia» de ser positivas, cuando realmente no lo sentimos así, nos lleva a la vergüenza, a la culpa, a la ansiedad, a la depresión.
Esto en ningún modo quiere decir que debamos decirnos cosas bonitas o tener pensamientos positivos sobre nosotras mismas, ¡faltaría más! Pero parece ser que encubrir el pensamiento negativo con un mensaje positivo no es la mejor manera de enfrentar la situación. Se sugiere que una mejor práctica consistiría en reemplazar patrones de pensamiento negativo por otros más realistas.
Otra crítica al body positivity es que las descripciones de sus mensajes tienden a excluir a las personas de color, así como a las personas con discapacidades, LGBTQ y no binarias, resultando en un movimiento no inclusivo; la imagen que sigue lo expone claramente:
Esto es así porque las imágenes corporales a menudo retratadas en mensajes positivos para el cuerpo todavía, por desgracia, se ajustan a un ideal de belleza específico. Obviamente, con este panorama, es lógico que muchas personas simplemente no se sientan reflejadas con el movimiento del body positive.
Esto se basaría en que actualmente no sólo hay una obligación social de tener una belleza cargada de estereotipos y con un ideal de “perfección”, sino que hay una obligación no dicha, pero transmitida, de tener que “amar tu cuerpo” y sentirte bella.
Esto además transmite el mensaje indirecto de que la autoestima de la mujer se basa directamente de si se considera bella físicamente o no (Si no te encuentras bella, tienes baja autoestima). Lo que da una importancia excesiva a la belleza física de ésta como un atributo necesario.
El Body Neutrality quita esta obligación que puede provocar ansiedad y sentir que hay algo “mal contigo”, y señala que no hay nada malo con que no te sientas bella físicamente si esto no te afecta en mayor forma. Ya sea un día, o la mayor parte de tu vida.
A diferencia de la positividad corporal, la neutralidad corporal se diferencia en que no implica la necesidad de sentir algo positivo por la propia apariencia. No tienes que amar ni que te guste tu cuerpo, pero puedes aceptarlo y cuidarlo, independientemente de su apariencia. En cambio, se centra en la funcionalidad y en mirar más allá de la apariencia física como único indicador de valor.
"Si has pasado la mayor parte de tu vida aprendiendo a rechazar tus ‘defectos’, nadie puede pretender que ahora, de pronto, las ames. Lo body-positive es, en mi opinión, una descarga de responsabilidad de lo más tóxica”, critica Gloria Zueco, directora de la clínica madrileña Espacio Propio Psicología. Es cierto que en su momento surgió como reacción a las imposiciones sociales, pero con el tiempo, han aflorado sus carencias, pues además de ser malinterpretado como una presión extra sobre el físico femenino, ha llegado a mercantilizarse de forma errónea. De ahí la puesta en valor de el body-neutrality, un movimiento abanderado por la actriz Jameela Jamil.
La plataforma Weloversize denuncia la apropiación del body-positivity por parte de compañías que lo articulan como algo “exclusivo de personas fuera de lo normativo. Evidentemente, las que no cumplimos con esos cánones de belleza necesitamos recuperar los espacios y la visibilidad que nos han sido negados, pero lo body-positive es un cambio de paradigma para todo el mundo”, indica su portavoz, la politóloga Beatriz Romero. Así, desde esta organización en pro de la diversidad corporal no lo entienden como fórmula para polemizar o para ejecutar un falso lavado de imagen.
De lo ‘body-positive’ a lo ‘body-neutral’
Cuando los medios tildaron de ‘valiente’ a Sarah Jessica Parker por lucir canas en público, la actriz declaró en una entrevista: “No pienso en ellas (...). No me agobian. Y esto no me hace mejor persona, pues creo que es legítimo sentir ansiedad debido a la enorme atención que recibe el envejecimiento femenino”. Un nuevo discurso que promueve lucir celulitis y otros (no) defectos femeninos como algo natural –no heroico–, y reivindica una actitud neutral ante el físico.
“Por distinguirlo de manera simple, lo body-positive se centra en el amor hacia nuestros cuerpos (sea cual sea su morfología), y lo body-neutral, en que nuestros cuerpos no deben afectar a cómo nos sentimos con nosotras mismas. Son dos conceptos complementarios, y cada una debe decidir cuál se ajusta mejor a sus necesidades”, explican desde Weloversize.
A pesar de su cercanía, pasar de la actitud positiva a una puramente neutral resulta complicado. “Quizá la principal barrera sea que el conflicto con el cuerpo aún se sitúa en el centro de la ecuación. Pero es que, desde los márgenes de la normatividad, es muy difícil deconstruirnos tanto como para no prestar atención a lo que ha supuesto un estigma social durante toda nuestra vida”, manifiesta Beatriz Romero. “Uno de los puntos más importantes para dejar de juzgar nuestros cuerpos es intentar no compararnos con otras personas y asumir que vivimos en un mundo diverso, que no existen dos cuerpos iguales y que la belleza real está en encontrarnos bien con nosotras mismas”, añade la experta.
Defectos, ¿qué defectos?
¿Y por qué hay rasgos comunes a la mayoría de seres humanos (como el vello corporal) que se identifican como ‘defectos’ cuando afectan a las mujeres? “Porque nos han programado para ello durante siglos de patriarcado y dictadura estética. La belleza se había convertido en una especie de sistema aspiracional con una dicotomía entre corporalidades –incluso identidades– válidas y no válidas, llenando de frustración y ansiedad a aquellas personas que no formaban parte de esa normatividad”, declara Romero.
Por suerte, “estamos viviendo un momento muy bonito, propiciado por la diversidad de voces, canales de comunicación y la representatividad fuera de los estándares habituales”, expone Andrea Aznar, directora editorial de la plataforma de salud femenina Bloom. En este contexto, la especialista considera clave la autorrepresentación: “Las mujeres han empezado a mostrar su cuerpo desde su propia óptica, fuera de la male-gaze [la mirada masculina]. En Bloom vemos que lo mismo sucede de puertas adentro: estamos buscando respuestas, entendiendo nuestro cuerpo, aprendiendo a cuidarnos. Nos estamos reapropiando del relato sobre el físico femenino y esto contribuye a que al menos tengamos voz propia en medio de este conflicto”, añade.
¿Se puede explotar el ‘body neutrality’?
La portavoz de Bloom señala que la autoestima y la autoimagen se construyen en torno a los cánones de belleza [ esos que tanto cuestionó Alessandro Michele en Gucci], de forma que “el body-positivity trata de ampliarlos para decir: ‘Eh, una mujer con estrías, canas o una talla XXL también puede ser bella’”. Así que capitalizar este movimiento puede resultar tan simple como representar esos cuerpos en sus campañas publicitarias.
Sin embargo, mercantilizar el body-neutrality no es tan fácil. “El problema es que resulta liberador para las mujeres. No trata de convencer a nadie de que un cuerpo no normativo también puede ser bello, sino que busca que vivas con tus defectos, asumiendo que existen, sin esclavizarte por ello, sin necesidad de ‘quererse al cien por cien’. Vender ideas, promesas de cambio o positividad es mucho más fácil que explotar la neutralidad”, añaden desde Bloom.
Pero aunque sea más difícil, el body-neutrality también se mercantiliza, y la prueba está en marcas como Byredo, TooD Beauty o Estrid, que rompen con la retórica habitual de las firmas de belleza; todas unisex, por cierto. Recién aterrizada en España, la última llama la atención por su estética y eslogan, tan alejado del marketing tradicional: “No tienes por qué depilarte, pero si lo haces, que sea con lo mejor”. Al ser interrogados por su filosofía, detallan: “Estrid es una marca para todo el mundo y para todos los cuerpos. Todos los humanos. Todos los seres. Independientemente de por qué y dónde se depilen, de quiénes sean y cómo decidan identificarse”.
Por si fuera poco, Estrid ironiza sobre la competencia: “Tradicionalmente, las marcas de cuchillas de depilar eran célebres por mostrar a personas ya sin pelo afeitándose piernas ya sin pelo. Algo que, uno: no tiene sentido; y dos: crea ansiedad y expectativas poco razonables”. Ellos conciben la depilación como una opción, no una obligación: “Depílate. O no lo hagas. Tu cuerpo, tu vello, tu elección”, rematan con ese tono neutral tan significativo y seductor.
¿Desplaza el Body Neutrality al Body Positive?
Ningún movimiento sobre la imagen corporal quiere promover el odio del cuerpo, pero seamos sincers: «amar nuestros cuerpos» no siempre es realista, siempre habrá alguna parte que nos guste más que otra. Está bien admitir que no amas 100% tu cuerpo, no te sientas obligada a decirlo: tu valor no reside ni en la forma, ni en el tamaño, ni en ningún otro aspecto de tu apariencia física. Es cierto, sin embargo, que la imagen corporal juega un papel en el autoconcepto, pero podemos basar nuestras autopercepciones en otras partes de nosotras mismas.
La sociedad, los medios, la cultura seguirán teniendo sus cánones (cambiantes, por suerte). Sean los que fueren, es importante subrayar que podemos encontrar un punto donde estar a gusto con nosotras mismas sin basarnos en la apariencia física, se dicte la «moda» que se dicte.
Pero, pese a que estas dos tendencias pueden verse confrontadas, la verdad es que ambas pueden coexistir sin problema.
El Body Positive es perfecto para quienes quieran mostrar la belleza de su cuerpo sin tapujos y con orgullo. Mientras que el Body Neutrality alivia a quienes no sientan que su belleza física sea algo muy importante en su autoestima.
Por otra parte, aunque con ciertas diferencias, ambas tendencias tienen la misma intención: la aceptación del cuerpo, lejos de las presiones que imponen los cánones de belleza.
Poco a poco, llegaremos a la liberación corporal y a la auténtica normalización y celebración de todos los tipos y formas de cuerpos. Y entonces, ya no habrá siluetas o normas que perseguir. Todos los cuerpos quedarán libres.
Bibliografía
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